Reconocer que soy más frágil de lo que pensaba es difícil, porque no soy frágil tanto por lo que me hacen, sino más por lo que pienso que me hacen, por lo que pienso que me pueden hacer, por lo que pienso que puedo hacer.
Es decir, soy frágil a causa de mis pensamientos.
Hay una frase por ahí que dice que uno es dueño de lo que piensa, y, ¿qué pasa cuando son los pensamientos los que te dominan?
Quizá a eso es lo que llaman a veces con distintos nombres según sus espectros y lo englobamos como "desorden mental".
La fragilidad que me caracteriza es por la posesión, o el temor, el terror de quedarme SOLA.
Hasta dónde conozco que soy quien soy es debido a las personas que me importan y que en algún momento me importaron, ya que el tiempo que gasté y gastaron conmigo implican mis recuerdos.
Y el encontrarme totalmente sola, en algún punto de la vida, implica dejar de construir recuerdos con las personas que me rodean e importan...
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