domingo, 3 de febrero de 2019

Una pausa para vivir

Chupándome los dedos luego de olfatear y saborear la última porción de mi alfajor siento la inmensidad, la gracia de mis sentidos. Como un engranaje en donde cada movimiento está coordinado al siguiente.
¡Qué alegría!
¡Qué belleza!
Ese es el placer de disfrutar las cosas a consciencia.